Eneagrama en comités de dirección: cuando el derazgo se vuelve más humano

“El liderazgo no tiene tanto que ver con ser el tipo más inteligente de la sala como con ser el tipo más emocionalmente inteligente en la sala.” — Daniel Goleman

A lo largo de los últimos años he tenido el privilegio de acompañar a algunos comités de dirección en sesiones de trabajo en las que introducimos el Eneagrama como herramienta para el desarrollo del liderazgo. Siempre es una experiencia especial: reunir durante un día completo a las personas de más alto nivel ejecutivo de una organización —personas con agendas intensas, responsabilidades estratégicas y decisiones de gran impacto— para invitarles a hacer algo tan poco habitual como mirarse hacia dentro.

La escena inicial suele repetirse con matices: algunos llegan con curiosidad genuina por saber en qué consiste “eso del Eneagrama”; otros, con deseo de incorporar nuevas herramientas que les ayuden a seguir creciendo como líderes. También hay quien se muestra escéptico, preguntándose si esta será otra moda pasajera impulsada por un consultor más, y otros que llegan con la mente aún en su bandeja de entrada, pensando en todo lo que han dejado pendiente para poder estar ahí. Y, sin embargo, conforme avanza la sesión, sucede algo poderoso: el grupo se empieza a conectar con el contenido, con el lenguaje del modelo… y sobre todo, consigo mismo.

Del escepticismo al descubrimiento

Es emocionante observar cómo, poco a poco, cada persona empieza a vislumbrar su posible tipo de personalidad, a comprender los mecanismos automáticos que han guiado buena parte de su comportamiento —consciente e inconscientemente— y a descubrir cómo esos patrones impactan en su liderazgo, en su forma de relacionarse con colegas, con jefes, con accionistas o con los equipos que lideran. Y más allá de la curiosidad, aparece el asombro.

Muchas de estas personas llevan años trabajando en sí mismas, formándose, enfrentándose a decisiones complejas y liderando con compromiso. Aun así, cuando el Eneagrama entra en escena, ofrece una claridad sorprendente: pone nombre y estructura a lo que intuían pero no terminaban de entender de sí mismos. Y con esa comprensión viene la voluntad de actuar, de seguir evolucionando. Ver a directivos que quieren trabajar sus puntos ciegos, salir de sus automatismos y convertirse en líderes más conscientes, más humanos y más completos es, sencillamente, una experiencia increíble.

Una herramienta transformadora para liderar desde lo esencial

El Eneagrama no es una herramienta más; es un espejo preciso, desafiante y compasivo a la vez. Cuando se aplica con rigor y respeto, como lo hacemos en Enneagram in Company, se convierte en una llave que abre nuevas formas de entenderse, de comunicarse y de liderar. En un comité de dirección, donde confluyen la visión, la estrategia, la presión y el ejemplo, esa transformación personal se multiplica.

Por eso sigo creyendo profundamente en el valor de esta herramienta. Porque cuando las personas que toman las grandes decisiones en una empresa se atreven a mirarse con honestidad y a liderar desde su autenticidad, el impacto no solo se nota en los resultados… se siente en la cultura, en la cohesión, en la confianza.

Y ese es el tipo de liderazgo que el mundo necesita.

"Una herramienta transformadora para liderar desde lo esencial "